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El pasado 6 de noviembre una publicación en un diario de ámbito estatal ha manchado de nuevo el nombre de Vila-seca por presuntos casos de corrupción relacionados con el abuso de poder, la arbitrariedad, el favoritismo y el enriquecimiento ilícito.

Una vez más, se pone en entredicho la honestidad de la gestión de nuestro equipo de gobierno al publicarse la espeluznante correlación entre las empresas que donan dinero a Convergencia y la concesión de obras y servicios públicos en nuestro territorio.

Desde Vila-seca en Comú, la lucha contra la corrupción es una de nuestras máximas prioridades y una de nuestras señales de identidad. Por ello, después de trabajar mucho el tema, en nuestro momento fundacional llegamos a la conclusión que caer en casos de corrupción no depende tanto de ser buenas personas, que lo somos, sino de establecer mecanismos que imposibiliten al máximo caer en prácticas corruptas. A diferencia de los políticos convencionales, nosotros no nos limitamos en decirle al pueblo que somos de fiar sino que hemos adoptado medidas que funcionan en países como Finlandia, el país con menor índice de corrupción del planeta.

Entre otras medidas, nuestra formación, a través de nuestro código ético, tiene prohibidas las donaciones procedentes de empresas, en especial aquellas sometidas a licencias, regulación o subvenciones públicas.  Tampoco admitimos la inclusión de procesados o investigados por corrupción en las listas electorales y tenemos establecido un tope o límite máximo de dos mandatos en los cargos para evitar que la política sea un modo de vida que haga envilecer a quien lo ostenta.

Plantar cara a la corrupción no es cuestión de bonitas palabras sino de hechos contundentes que imposibiliten a los políticos caer en prácticas incorrectas. Por ello, en Vila-seca en Comú hemos adoptado mecanismos propios de las sociedades más avanzadas en la materia.

Mario Téllez Molina, Regidor de Vila-seca en Comú

Fuente: Diari La Vila