Imatge d’un fons marí amb un biòtop instal·lat a la Costa Daurada

“Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.” Confucio

En el pasado pleno municipal nos tocó vivir uno de esos momentos en los que te da la sensación que los gobernantes de nuestro municipio prefieren que una mejora no se desarrolle antes que permitir que una persona, o un grupo ajeno a su organización, pueda llevarse el mérito de su implementación.

Se presentaba una propuesta muy atractiva consistente en crear un parque de boyas marinas ecológicas visitable. Una medida simpática consistente en la instalación de unas grandes piezas, hechas de un cemento de PH neutro y carbonato de calcio, que atrae la flora y la fauna marina formando un arrecife. El coste de la instalación hubiera sido gratuito puesto que, todas las que se han instalado hasta la fecha por la Costa Daurada, han sido sufragadas por la obra social de Repsol.

El objetivo de la propuesta no era otro que favorecer la conservación y la regeneración de la flora y la fauna marina, dañada por la regeneración artificial de arena, así como potenciar el turismo submarino y fomentar la educación ambiental del municipio, haciendo el parque visitable a las escuelas. Es una medida que ya se ha aplicado en diferentes municipios como, por ejemplo, l’Ametlla de Mar, Vandellòs, Hospitalet de  l’Infant, Salou, Tarragona, Altafulla o Torredembarra.

Desgraciadamente, las argumentaciones delirantes entraron en escena y una moción, a todas luces beneficiosa para el municipio y sin ninguna consecuencia negativa, fue vetada por el equipo de gobierno, a pesar de contar con el apoyo del resto de partidos políticos del municipio.

Argumentaron que, para ellos, la prioridad era fomentar la ocupación y el turismo, que la Platja de la Pineda requiere tierra artificial como consecuencia de la acción del Puerto de Tarragona y que no pensaban recuperar la fauna y flora marina si ello acarreaba problemas con la regeneración de arena.   

Quisieron contraponer el empleo y el desarrollo turístico a la conservación medioambiental de nuestras playas. Quisieron hacer ver que no había alternativa ni posibilidad de complementación entre una cosa y la otra: O flora y fauna, o empleo y turismo.

No se pararon a pensar, o prefirieron obviar, que tal vez haya algún lugar de toda la playa en la que puedan instalarse las boyas ecológicas sin que sea un impedimento para la regeneración artificial de arena.

No se pararon a pensar, o prefirieron obviar, que el turismo submarino es un valor en alza capaz de generar ocupación y que las personas que visitan nuestra costa prefieren playas con vida a páramos inertes.

No se pararon a pensar, o prefirieron obviar, que equilibrio medioambiental y desarrollo económico son aspectos que, o los hacemos compatibles, o nos encaminamos al fracaso colectivo.

Si bien es decepcionante contemplar cómo la irresponsabilidad política se impone al sentido común, no nos vamos a detener. Vamos a seguir trabajando sabedores que una manera de gobernar, más cercana a la vida, al bienestar y a la prosperidad, está al alcance de la ciudadanía.

Mario Téllez Molina, Regidor de Vila-seca en Comú

Podeu trobar l’article als següents mitjans de comunicació:
Infocamp.cat
Diari Més